Blog

LÁSER EN UROLOGÍA- Doctor Lloret

03.07.2013

Desde hace más de 50 años la incorporación del láser a la medicina supuso un enorme cambio en el desarrollo biomédico. 

Esta tecnología nos ha permitido no solo simplificar las intervenciones quirúrgicas sino acortar el tiempo de estancia hospitalaria, permitiendo que muchas de las intervenciones que antes requerían varios días de ingreso, actualmente puedan realizarse de forma ambulatoria.

Con el uso del láser también hemos reducido las complicaciones, por otra parte inevitables, en cualquier tipo de cirugía. Así, las infecciones, el sangrado o el dolor postoperatorio son mucho menos frecuentes permitiendo una recuperación rápida y eficaz al paciente.

Pero no todos los láseres sirven para lo mismo, actualmente disponemos de distintos tipos de láseres que nos servirán para tratar distintos tipos de enfermedades y las indicaciones más frecuentes.

En el caso de la hipertrofia benigna de la próstata, en el Centro de Salud par el Hombre, unidad especializada en urología y andrología del Hospital Internacional Medimar, fuimos pioneros hace más de 20 años en la utilización del láser de contacto para resolver los casos de hiperplasia benigna de la próstata. Actualmente, el perfeccionamiento de esta tecnología, con la incorporación del Láser KTP nos permite resolver la mayoría de los problemas de próstata de una forma sencilla.

En cuanto a los cálculos (piedras) en el aparato urinario, hasta hace 25 años las piedras grandes o complicadas del aparato urinario requerían de una intervención quirúrgica agresiva y dolorosa. En cambio, hoy en día con el láser se pueden destruir los cálculos de vejiga, uréter y riñón sin necesidad de cirugía.

De esta forma, la litotricia extracorpórea se complementa con las técnicas endoscópicas pudiendo resolver más del 90% de los cálculos del aparato urinario en una Unidad de Litiasis.

Aunque menos frecuentemente, el láser también es utilizado para el tratamiento de diversos tumores de pene que antes requerían amplias resecciones e incluso amputaciones. 

Así, desde hace relativamente poco tiempo, la incorporación del láser a la cirugía laparoscópica permite realizar intervenciones mínimamente invasivas sobre el riñón, permitiendo, en muchos casos, poder conservarlo cuando antes había que extirparlo.

Indiscutiblemente el láser ha supuesto un gran avance en el tratamiento de las enfermedades, pero exige un buen diagnóstico y una clara indicación quirúrgica. Si lo ha conseguido, opérese con láser.

volver
Comparte