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Litiasis Urinaria

Litiasis Urinaria

Litiasis Urinaria

¿Qué son y cómo se forman los cálculos renales?

Los cálculos renales son estructuras minerales (piedras) formadas por la agregación de cristales desarrollados a partir de sustancias que existen en la orina ( calcio, fosfatos, ácido úrico y cistina ) u otras que son eliminadas por la orina pero que no forman parte habitualmente de la misma (algunos medicamentos como las sulfamidas o ciertos antivirales utilizados en el tratamiento del SIDA).

La orina es un líquido en la que existen sustancias como el calcio ó el fósforo susceptibles de solidificarse en tres circunstancias: cuando aumentan su concentración, cuando desciende el componente líquido o cuando existe un marcado déficit de los componentes urinarios que impiden la cristalización de dichas sustancias.

¿Qué factores influyen en su formación?

Cuando se rompe el equilibrio natural entre los componentes líquidos y sólidos de la orina y ello ocurre de forma permanente, puede formarse un cálculo. Dicha circunstancia puede deberse a múltiples factores como son: la alimentación, alteraciones anatómicas del riñón o sus conductos, la infección, el estrés y ciertas alteraciones genéticas.

¿Hay diferentes tipos? ¿Pueden provocar otras enfermedades?

Los cálculos urinarios pueden agruparse en 7 tipos definidos: Los de Oxalato cálcico que son los más comunes, los de fosfato cálcico, los de ácido úrico o sus sales, los de origen infeccioso, los de cistina y los secundarios a ciertos medicamentos.

Los cálculos urinarios pueden obstruir el tránsito de la orina desde el riñón al exterior, provocando alteraciones sobre la anatomía y el funcionamiento del riñón afecto que podría llegar, con el tiempo, a destruir dicho órgano. Se cree que un 8% de los pacientes que precisan de diálisis han perdido el funcionamiento de sus riñones debido a la obstrucción producida por cálculos.

¿Cuáles son los síntomas que indican que debemos consultar al médico?

El síntoma más frecuente que produce la presencia de un cálculo urinario es el ataque de dolor agudo denominado cólico nefrítico. Este dolor, a veces insoportable, que afecta uno de los flancos, acompañado frecuentemente, de nauseas y vómitos, lo ha sufrido o lo sufre un 4,17% de la población española. En otras ocasiones, la presencia de sangre y/o infección en la orina puede alertar sobre la presencia de un cálculo.

¿Afecta más a los hombres o a las mujeres? ¿Es hereditario?

Los cálculos renales afectan casi por igual a ambos sexos, con un moderado predominio en los varones. De todas formas, ciertos tipos de cálculos tienen una mayor incidencia en un sexo respecto al otro: los cálculos de ácido úrico son más frecuentes en el hombre y los de origen infeccioso en la mujer.

El origen genético de los cálculos urinarios sólo está claramente definido en un tipo de ellos: los de cistina. En el resto de los casos, influyen más los aspectos del entorno (dieta, profesión, hábitat, etc), aunque, en un futuro muy próximo podrán demostrarse nuevas alteraciones genéticas que puedan condicionar la aparición de los cálculos urinarios.

¿Cuáles son los tratamientos que se emplean en la actualidad y qué se está investigando al respecto?

El 68% de pacientes que sufren de cálculos urinarios resuelven su problema con la expulsión espontánea del mismo. El 32% restante precisará de la destrucción del cálculo mediante ondas de sonido (litotricia), o en casos de cálculos de gran tamaño, se necesitará de la cirugía endoscópica o abierta.

Desde 1984 hasta la fecha han sido tratados en España más de 300.000 pacientes mediante litotricia por ondas de choque, convirtiéndose esta técnica en la de elección frente a los cálculos urinarios inexpulsables. Actualmente no existen alternativas a la litotricia, pero las máquinas utilizadas son cada vez más versátiles y más cómodas para el paciente, siendo, en un 80% de los casos tratamientos indoloros y en régimen ambulatorio.

¿Cuáles son las medidas de prevención?

La ingesta líquida abundante sigue siendo una de las mejores medidas de prevención. Unos dos litros de agua por día garantiza un equilibrio adecuado de la orina. En algunos casos la supresión de alimentos de gran contenido en oxalatos y/o calcio, o las dietas pobres en proteínas animales pueden ser útiles, según los distintos tipos de cálculos. De todas formas, en aquellos pacientes que hayan sufrido más de un episodio de cálculos es aconsejable efectuar unos análisis específicos denominados: estudio metabólico, que aportarán la información necesaria para poder diseñar unas medidas preventivas mucho más específicas y eficaces.

TIPOS MÁS FRECUENTES DE CALCULOS Y SU EVOLUCIÓN

¿Por qué se forma un cálculo de oxalato cálcico?

La orina demasiado ácida (escasa ingesta líquida) o demasiado alcalina (por ejemplo: al consumir un exceso de productos lácteos) sufre una inestabilidad de sus componentes, los cuales tienden a combinarse entre sí ocasionando su cristalización ("arenillas") y el posterior crecimiento del cálculo. Cuando existe un exceso de ácido oxálico y/o calcio en la orina, las dos sustancias tienden, en las condiciones antes referidas, a combinarse entre sí formando los cristales de oxalato cálcico, precursores del cálculo.

El ácido oxálico se encuentra en abundancia en una serie de alimentos, y su consumo excesivo comporta un incremento de dicha sustancia en la orina. Un exceso de calcio en la orina se produce en ciertos trastornos metabólicos, sin tener tanta dependencia de la dieta. También pueden formarse cálculos de oxalato cálcico cuando existen lesiones congénitas del riñón, produciéndose la calcificación de los tejidos dañados, dando lugar al núcleo del futuro cálculo.

En España existen 1.800.000 personas que sufren o han sufrido cálculos renales. Los cálculos de oxalato cálcico constituyen el 65%, por lo que son los más frecuentes. Aunque la mayoría de ellos son expulsados, unas 20.000 personas son tratadas con litotricia o intervenidas, cada año. Los cálculos de oxalato cálcico pueden reproducirse antes de haber transcurrido 4 años, por lo que es muy conveniente estudiar la causa y aplicar las normas dietéticas y el tratamiento oportuno.

¿Cómo pude evitarse la formación de un cálculo de oxalato cálcico?

Además de las normas dietéticas específicas y el tratamiento médico oportuno, existen unas normas generales de gran utilidad, que por si solas pueden ser suficientes para evitar la recidiva del cálculo:

1. Mantener una ingesta líquida suficiente.- Es una medida fundamental. Una persona de 70 Kg de peso debe consumir entre 1.500 a 2.000 cc. de agua al día (de 6 a 8 vasos), aparte del líquido que lleven los alimentos.

2. Regular el consumo de sal, especies y condimentos.- Su consumo excesivo puede generar orina concentrada con el consiguiente peligro de precipitación de sales minerales en ellas existentes.

3. Llevar una vida ordenada.- La fatiga, un escaso descanso nocturno, el estrés, los abusos de café, tabaco y bebidas alcohólicas, son factores predisponentes para la formación de cálculos.

¿Por qué se forma un cálculo de ácido úrico?

El ácido úrico es uno de las principales componentes de la orina. La orina demasiado ácida favorece su precipitación y cristalización y por el contrario, una orina alcalina induce a su disolución. El ácido úrico es el producto final del metabolismo proteico, por lo tanto, un excesivo consumo de alimentos con gran carga proteica induce a la formación de estos cálculos. También se producen cálculos de ácido úrico como consecuencia de algunas enfermedades como la gota o por acción de ciertos medicamentos como los utilizados en la quimioterapia.

Los cálculos de ácido úrico constituyen el 28%, de la totalidad, pero dicha proporción se encuentra en aumento debido a un progresivo incremento en el consumo de alimentos con fuerte contenido proteico. Muchos de estos cálculos pueden llegar a disolverse al alcalinizar la orina mediante una intensa ingesta líquida y la acción de medicamentos como el bicarbonato, pero en casos extremos, el exceso de ácido úrico puede llegar a paralizar el funcionamiento de los riñones al cristalizar masivamente dentro de los túbulos renales. Un 3% de los pacientes afectos de insuficiencia renal han sufrido una nefropatía intersticial úrica.

Actualmente esta enfermedad puede controlarse con gran efectividad, pero los pacientes afectos deberán llevar un control periódico de por vida.

¿Cómo pude evitarse la formación de un cálculo de ácido úrico?

Además de las normas dietéticas específicas y el tratamiento médico oportuno, existen unas normas generales de gran utilidad, que por si solas pueden ser suficientes para evitar la recidiva del cálculo:

1. Mantener una ingesta líquida suficiente.- En la litiasis úrica ésta es una medida fundamental. La ingesta líquida diaria no debe ser nunca inferior a los 2 litros. Ello se debe a que la diuresis (cantidad de orina emitida cada día) superior a dos litros tiende a elevar el pH urinario con lo que se facilita la disolución del ácido úrico.

2. Regular el consumo de sal, especies y condimentos.- Su consumo excesivo puede generar orina concentrada y ácida, con el consiguiente peligro de precipitación de las sales de ácido úrico.

3. Llevar una vida ordenada.- La fatiga, un escaso descanso nocturno, el estrés, los abusos de café, tabaco y bebidas alcohólicas, son factores predisponentes para la formación de estos cálculos.

¿Por qué se forma un cálculo de fosfato?

Los cálculos de fosfato pueden ser únicos o combinados con otras sales (fosfato cálcico, fosfato amónico magnésico, etc.). Se desarrollan en orina excesivamente alcalina y ello se debe a alteraciones congénitas o adquiridas de los túbulos renales, los cuáles son incapaces de mantener un adecuado equilibrio ácido - base de la orina, la cual tenderá a una alcalinidad permanente. En otros casos esta alcalinidad urinaria se debe a un exceso de consumo de productos ricos en fosfatos como son los derivados lácteos.

Los cálculos de fosfato constituyen el 19%, de la totalidad. Afectan con mayor frecuencia al sexo femenino y a personas jóvenes. Aunque menos frecuente que los otros tipos de cálculos, cierta variedad de litiasis fosfática como es la estruvita o fosfato amónico magnésico, es muy agresiva debido a su gran crecimiento y convive con una infección permanente que puede llegar a destruir el riñón afecto. Son los llamados cálculos coraliformes y su tratamiento comporta, en la mayoría de los casos, la intervención quirúrgica.

Estos cálculos se acostumbran ha desarrollar de manera silente, por lo que frente a una infección urinaria repetida deberá descartarse la presencia de un cálculo de fosfato.

¿Cómo pude evitarse la formación de un cálculo de fosfato?

Además de las normas dietéticas específicas y el tratamiento médico oportuno, existen unas normas generales de gran utilidad, que por si solas pueden ser suficientes para evitar la recidiva del cálculo:

1. Mantener una ingesta líquida suficiente.- El consumo de unos dos litros de agua diarios ayuda ha mantener una buena dilución de sales urinarias, entre ellas los fosfatos y asegura un pH de orina equilibrado donde sea mas difícil la cristalización de dicha sustancia. La ingesta abundante de agua provoca una circulación rápida de la orina, circunstancia fundamental para un debido control y prevención de la infección urinaria.

2. Regular el consumo de productos lácteos.- Su consumo es necesario para mantener un adecuado desarrollo óseo, pero el exceso de dichos productos es desechado por el hueso y eliminado por la orina, por lo que se produce una peligrosa saturación de fosfato urinario favoreciéndose el desarrollo de estos cálculos.

3. Controlar la infección urinaria.- Algunas medidas para prevenir la aparición de infecciones urinarias en la mujer son: Evitar el estreñimiento, no retener la orina, evitar el sedentarismo y vaciar la vejiga inmediatamente antes o después de mantener relaciones sexuales.

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