Enfermedades más comunes

Uroginecología

Son ejercicios destinados a fortalecer los músculos del suelo de la pelvis.

Una de las causas de la incontinencia es la debilidad de los músculos del suelo de la pelvis. Estos músculos forman una especie de hamaca en la parte inferior del abdomen sobre la que descansan los órganos del abdomen (vejiga, recto y útero). Estos músculos pueden perder fuerza y entonces no son capaces de evitar el escape que se produce al aumentar la presión dentro del abdomen (por ejemplo al toser, correr, levantar pesos, subir las persianas o hacer algún otro esfuerzo). Este tipo de escape se llama INCONTINENCIA DE ESFUERZO.

Conviene que realice estos ejercicios si su médico se los ha indicado. Los ejercicios dan mejor resultado si usted padece incontinencia de esfuerzo (escape de orina al toser, hacer ejercicio, estornudar, levantar pesos etc). La causa más frecuente de este tipo de incontinencia es la debilidad de los músculos del suelo de la pelvis.

Para empezar (cómo identificar los músculos del suelo de la pelvis)

Son los músculos que usamos cuando intentamos evitar ir de vientre o cuando paramos el chorro de la orina.

Intente hacer el mismo tipo de fuerza que haría si tuviera que parar de orinar o evitar ir de vientre o evitar que se le caiga una compresa.

Puede cortar el chorro de la orina una o dos veces al principio, para identificar los músculos, pero no debe repetir este ejercicio mientras está orinando.

Las primeras veces puede realizar el ejercicio mientras está sentada en el WC. Notará que su periné (la zona situada entre el ano y la vagina) se contrae hacia adentro, como si se fuera hacia arriba.

Tampoco debe apretar su abdomen ni sus piernas cuando realiza la contracción del suelo de la pelvis. No debe notarse que está haciendo ningún movimiento.

Una vez identificados los músculos... es aconsejable que repita el ejercicio varias veces al día, cuando esté en reposo.

Si no identifica los músculos, no se preocupe. Es algo que le puede pasar al principio. Le aconsejamos que acuda a sesiones de aprendizaje en el centro que su médico elija. En estas sesiones le ayudarán a que pueda a localizar sus músculos.

Cómo Continuar

Es preferible que empiece haciendo los ejercicios sentada, con las piernas separadas, y apoyando los codos sobre las rodillas. En esta posición pude comprobar que no hace fuerza con las piernas ni con el abdomen. También puede comprobarlo mirándose a un espejo: nadie tiene que notar que está haciendo los ejercicios.

Para hacerlos de una forma ordenada, debe contraer ("apretar hacia adentro") varias veces y contando a cinco.

Contraiga el músculo. Cuente a cinco: 1, 2, 3, 4, y 5.

Relájese y vuelva a contar a cinco, estando relajada.

Repita esta secuencia diez veces.

Es tan importante relajar el músculo, como contraerlo.

Repita los ejercicios al menos dos veces al día. Puede realizarlos tantas veces como quiera.

Son unos ejercicios que pueden realizarse en cualquier situación. Para fijarse una rutina, le recomendamos que realice los ejercicios dentro de sus actividades diarias.

Puede empezar a hacerlos cuando esté tumbada o sentada (al irse a dormir, cuando está viendo la televisión o viajando en algún transporte público etc). Nadie notará que los hace. También puede hacerlos durante una sesión de gimnasia o natación. Si ejercitamos de forma regular estos músculos, podemos conseguir un mayor control sobre la vejiga.

¿Pueden perjudicarme?

Si se realizan correctamente, los ejercicios no pueden perjudicarle.

Cómo conseguir un mejor resultado

  • El tiempo que pasa hasta que note el resultado es variable: algunas personas notan mejoría en dos semanas, mientras que otras necesitan dos meses. Lo más importante hacerlos cada día.
  • No debe interrumpir el chorro de la orina cuando ya haya identificado los músculos.
  • Durante el día no debe aguantar la orina más de tres horas: es preferible ir a orinar a menudo.
  • Si no nota mejoría o no está segura de realizarlos bien, es recomendable que realice una sesión de aprendizaje en la Unidad de Urodinamia.

Cistocele (vejiga caida)

El cistocele es un problema típicamente femenino que se produce cuando la pared que existe entre la vejiga y la vagina se debilita tanto que permite que la vejiga asome por la vagina. Esta condición puede producir molestias y dificultad para vaciar la vejiga.

En muchas mujeres, una vejiga caída produce cambios en la uretra (tubo que comunica la vejiga con el exterior) por lo que la mujer puede presentar dos tipos de problemas. Por un lado escape de orina al realizar esfuerzos (tareas pesadas, tos, estornudo, risa) y por otro vaciado incompleto de la vejiga con lo que queda orina retenida que puede producir infección de orina.

El cistocele es leve (grado I) si la vejiga asoma poco en la vagina, Si la vejiga llega hasta la abertura de la vagina se considera como moderado (grado II) y si la vejiga asoma al exterior se considera severo (grado III).

El cistocele se puede producir por el estiramiento excesivo de los músculos durante el parto, por la realización de esfuerzos intensos durante toda la vida o por la realización de esfuerzo para evacuar el intestino (estreñimiento crónico). La hormona femenina (estrógeno) ayuda a mantener fuertes los músculos de alrededor de la vagina. Cuando la mujer llega a la menopausia, el organismo deja de producir estrógeno por lo que los músculos de debilitan.

Con un examen físico el urólogo puede diagnosticar el cistocele y el grado de importancia del mismo. Para comprobar si queda orina retenida en la vejiga puede ser necesaria la realización de unas radiografías después de inyectar un líquido de contraste en la vejiga a través de una pequeña sonda (cistografía retrógrada).

El tratamiento puede ser conservador (no hacer nada) en los casos de cistocele leve (grado I) o quirúrgico en los casos de cistocele mas severo (grado II y grado III). Si el cistocele no provoca molestias se puede recomendar solamente evitar la realización de esfuerzos o la colocación de un pesario (dispositivo que impide la salida de la vejiga). Existen pesarios de varias formas y tamaños con la finalidad de elegir el que sea mas confortable para la paciente. En las mujeres que han llegado a la menopausia se puede recomendar la utilización de estrógenos para ayudar a mantener la fuerza de los músculos de alrededor de la vagina. La paciente debería ser informada sobre las ventajas y los posibles riesgos de tomar estrógenos.

Cistítis intersticial

La cistitis intersticial (CI) es una condición que produce dolor pelviano crónico. Los síntomas varían de una persona a otra desde molestias leves en el bajo vientre a dolor intenso. Además se puede observar micción muy frecuente o urgencia para orinar. El dolor puede cambiar su intensidad cuando la vejiga está llena o se ha vaciado. Los síntomas se agravan durante la menstruación. Una paciente puede llegar a orinar hasta 60 veces en un día. En 90 de cada 100 casos son mujeres.

Los síntomas son parecidos a los de la cistitis, sin embargo cuando se realiza análisis de orina no se encuentran gérmenes. Además, los pacientes no responden a los antibióticos.

Aún no se conoce que es lo que la produce. Una teoría la relaciona con la respuesta del sistema inmunitario a una infección previa. Otra teoría establece que las bacterias se encuentran dentro de las células de la vejiga y que no se detectan. En algunos casos, la CI afecta a la madre y a una o dos hijas, sin embargo no es común que se trasmita en las familias. El urólogo debe descartar otras enfermedades antes de pensar en una CI. Las enfermedades que deben descartarse son: infecciones de orina, infecciones vaginales, litiasis, inflamación de vejiga producida por radioterapia, cistitis tuberculosa, cáncer de vejiga, endometriosis, enfermedades neurológicas.

El diagnóstico se basa en:

Presencia de urgencia, frecuencia miccional elevada, dolor en la pelvis.

Cistoscopia con anestesia identificando inflamación en la vejiga (glomerulaciones, úlcera de Hunner) presente en el 90% de los casos.

Ausencia de otras enfermedades.

Tratamiento:

No existe un tratamiento que haya mostrado ser efectivo en todas las pacientes. Los síntomas pueden desaparecer sin explicación o coincidir con algún hecho con ser un cambio en la dieta. Aunque los síntomas desaparezcan, pueden retornar después de días, semanas, meses o años.

Algunos investigadores aseguran que el alcohol, tomate, chocolate, especies, cafeína, cítricos y las comidas ácidas pueden contribuir a la inflamación de la vejiga. Algunos pacientes sienten que al fumar empeoran sus síntomas.En algunos casos, la distensión de la vejiga hasta su máxima capacidad (con anestesia) puede ser efectiva. Existen una serie de medicamentos que son útiles en el tratamiento de la CI. El pentosan polifosfato mejora los síntomas en el 38% de los casos tratados. El tratamiento puede tardar entre 2 y 4 meses para mostrar resultados, por lo que se debe mantener al menos 6 meses. La aspirina y el Ibuprofeno pueden ser útiles. Los antihistamínicos y los antidepresivos son efectivos en algunos casos.

Cuando no se puede obtener mas mejoría con medicamentos, en algunos casos está indicada una operación. A través de la uretra se puede coagular o resecar una úlcera de Hunner. También se puede utilizar el laser. Otra operación es la ampliación de la vejiga con intestino. Solo en muy pocos casos se debe extirpar toda la vejiga (cistectomía).

Vejiga Neurogena

Para que el aparato urinario funcione bien, los músculos y los nervios deben trabajar juntos para almacenar la orina en la vejiga y luego dejarla salir en el momento oportuno. Los nervios llevan los mensajes desde la vejiga hasta el cerebro informando que la vejiga está llena de orina. Además, los nervios llevan mensajes desde el cerebro hasta el músculo de la vejiga para que este se contraiga con lo que se consigue que la vejiga quede vacía. En la vejiga neurógena, los nervios que llevan los mensajes no trabajan correctamente.

La vejiga neurógena puede producir diferentes tipos de problemas. Puede producir escape de orina si los músculos que mantienen la orina en la vejiga se contraen con demasiada fuerza o mas veces de lo necesario. En otras personas una vejiga neurógena puede significar que los músculos que producen la salida de la orina no actúen correctamente con lo que la orina queda almacenada (retención crónica). Si la vejiga queda muy llena de orina, ésta puede regresar a los riñones (reflujo vesicoureteral) y lesionarlo. Si la vejiga no se vacía completamente se puede producir una infección de orina.

Una vejiga neurógena se puede producir por varios mecanismos como son: traumatismos de cerebro o de médula espinal, diabetes, enfermedades del sistema nervioso como el Parkinson, derrames cerebrales, infecciones del cerebro o de la médula, envenenamiento con metales pesados, etc. Algunos niños pueden nacer con problemas en los nervios (espina bífida, meningocele, etc).

Si se sospecha una vejiga neurógena, se debe realizar un examen del sistema nervioso y de la vejiga. Se tomarán radiografías del craneo y de la columna vertebral. Se puede realizar además un electroencefalograma en el cual se colocan unos cables en la cabeza para estudiar el funcionamiento del cerebro. Para estudiar los nervios de la vejiga, lo más probable es que se deba realizar un estudio urodinámico que consiste en colocar una pequeña sonda (tubo) en la vejiga con la cual se miden las presiones que se producen durante su funcionamiento.

El tratamiento de la vejiga neurógena dependerá de la causa que la haya provocado y del tipo de alteración que provoque en la vejiga. Si el problema es la retención de orina (la vejiga no se vacía), será necesario la colocación de sondas (tubos) a intervalos regulares para sacar la orina. Si el problema es que los músculos de la vejiga se contraen con mucha fuerza y más veces de lo necesario se necesitarán medicamentos que reduzcan su actividad. 

Infecciones de orina de repetición en las mujeres

Es muy probable que las mujeres que han tenido mas de 3 infecciones de orina, tengan más. De ellas, cuatro de cada cinco, presentarán otra infección en los próximos 18 meses y muchas la tendrán aun más a menudo. Si una mujer tiene 3 o más infecciones en un año, debería consultar a un urólogo para que realice pruebas que intenten demostrar cual es la causa que produce estas infecciones tan frecuentes. 

El urólogo solicitará un análisis de orina, una radiografía simple y una ecografía de los riñones y de la vejiga. Si estas pruebas son normales probablemente solicite pruebas más complejas como mirar la vejiga por dentro con una lente y una luz (cistoscopia). Además solicitará un cultivo de la secreción vaginal con la intención de encontrar gérmenes almacenados en la vagina que no den manifestaciones genitales pero que pueden subir a la vejiga y contaminar la orina. Si se encuentran gérmenes en la vagina se aplicarán óvulos de antibióticos directamente en la vagina y antibióticos por boca.

Para evitar que se repitan las infecciones de orina, el urólogo utilizará uno de los siguientes tratamientos:

  • Antibióticos de acción sobre muchos gérmenes, a dosis bajas y durante varios meses (6 o más meses) una vez por noche (antes de acostarse).
  • Una sola dosis de antibióticos cada vez que mantenga una relación sexual (dosis post-coital).
  • Antibióticos durante 1-2 días cuando se presenten los síntomas.

Recomendaciones para que no aparezcan infecciones frecuentes:

  • Beber mucho líquido durante todo el día.
  • Orinar cuando se tenga necesidad. No retener la orina.
  • Limpiarse de adelante hacia atrás al higienizarse par evitar que los microbios del ano lleguen hasta la uretra.
  • Ducharse en vez de bañarse.
  • Higienizarse los genitales antes de mantener relaciones sexuales.
  • Evitar los sprays íntimos ya que pueden irritar la uretra