
Detectar a tiempo los signos y síntomas de la mayoría de las enfermedades supone una ventaja decisiva para poder tratarlas de forma adecuada.
La prevención y el diagnóstico precoz siguen siendo, hoy por hoy, las herramientas más eficaces para mejorar el pronóstico y reducir las consecuencias de muchas patologías.
La primera pregunta es inevitable: ¿cuándo debemos empezar a concienciar a la población?
Sabemos, gracias a la evidencia científica, cuándo iniciar los controles preventivos en muchas enfermedades. En el caso del cáncer de próstata, por ejemplo, las recomendaciones indican que los estudios deben comenzar a partir de los 50 años —antes si existen antecedentes familiares—.
Sin embargo, conocerlo no siempre se traduce en actuar. En la práctica, solo uno de cada cuatro varones acude al urólogo para realizar un estudio preventivo. Esto pone de manifiesto que el problema no es únicamente médico, sino cultural.
La verdadera clave está en concienciar al varón desde edades tempranas, creando un hábito que haga de la prevención una parte natural de la vida.
Si desde joven se interioriza que cuidar la salud forma parte del día a día, acudir al médico en la edad adulta dejará de percibirse como algo excepcional o preocupante.
La prevención no debe comenzar cuando aparece el riesgo, sino mucho antes, como un comportamiento aprendido.
La experiencia demuestra que la mejor forma de motivar a los jóvenes en salud no es solo informarles, sino involucrarlos, utilizar su lenguaje, sus canales y sus referentes.
Para que el mensaje preventivo cale en el varón joven debe ser:
Las campañas más eficaces utilizan plataformas de ocio digital, cine, videojuegos o redes sociales, y se apoyan en influencers, creadores de contenido y youtubers.
Además, vinculan la salud a las relaciones sociales y a objetivos vitales compartidos, integrándola como un valor más, no como una imposición médica.
Un ejemplo especialmente representativo es la fundación Movember. Nació en 2003 cuando un grupo de amigos decidió dejarse bigote para llamar la atención sobre el cáncer de próstata y sus consecuencias.
Hoy se ha convertido en la mayor campaña de salud masculina del mundo, con más de mil millones de euros recaudados para investigación.
Su éxito demuestra que los hábitos están cambiando y que es posible conectar prevención y cultura juvenil.
Vivimos en una sociedad hiperinformada, donde el cuidado de la salud se ha convertido, para muchos, en una auténtica forma de vida: dietas, ejercicio, técnicas de relajación, meditación, sueño adecuado o suplementos “antiaging”.
Todo ello es positivo y contribuye a reducir el riesgo de múltiples enfermedades, incluidos algunos tipos de cáncer como el de vejiga, pulmón o colon. Sin embargo, puede generar una falsa sensación de protección total.
Llevar una vida sana es fundamental, pero no garantiza al cien por cien que no se vaya a desarrollar un cáncer.
Por eso, no debe sustituir a los protocolos de prevención y detección precoz establecidos desde hace años por las guías científicas.
Vida saludable, por supuesto. Pero además, seguir los criterios de detección precoz recomendados.
La prevención empieza con hábitos, pero se consolida con diagnósticos a tiempo. Y esa sigue siendo, hoy, nuestra mejor arma.
Si necesitas más información:
Hospital Vithas Medimar
Dr. Bartolomé Lloret — Departamento de Urología
Teléfono fijo: 965 26 90 70
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